Pablo, de Chacras

Juan Pablo Encina
Mendoza

El domingo pasado almorzamos en un restó de Chacras de Coria, un lugar pintoresco de Mendoza, cercano al pedemonte. Milanesas con papas rústicas era el plato del día. Comimos bien. Estabamos sentados en el exterior del restaurante, nuestra mesa estaba sobre un deck de maderas que juntaba la vereda del local con la calle, sirviendo de puente para esquivar la acequia. A paso lento y con sus manos tapándose los oídos apareció Pablo. "¿Tenés algo de comida que te sobró?”, preguntó. Mi hermana al escucharlo dice: “¿Querés comer? Vení, sentate y te pagamos la comida". Pablo corrió a través del deck, se atropelló un par de sillas pero esquivó con su vista la atenta mirada de la gente a nuestro lado. Se sentó en nuestra mesa, agradeciendo. "No saben cuánto se los agradezco, en serio". Pablo tenía hambre. Su musculosa sucia y su jean gastados no encajaban en la atmósfera del lugar. Él lo sabía. Nos decía: “¿Qué hago yo acá?". Entonces, el mozo se acercó. "Mirá, él va a comer con nosotros, que te pida lo que quiera y se lo traes, por favor”, dijo mi hermana. "Traeme ensalada, nunca como ensalada. ¡Lechuga, con limón!" dijo Pablo. El mozo le ofreció una milanesa y Pablo aceptó. Mientras esperaba su comida, nos contó trozos de su vida. Su ingenio para taparse con totora durante el invierno. Sus amores perdidos. Las veces que lo han echado de hospitales porque "no son hoteles". Hablamos. Lo conocimos un poco. Vio venir al mozo y su actitud cambió. Me recordó cuando de chico me regalaban algo que me gustaba. Recibió la comida, el mozo le ofreció aceite de oliva. "¿Oliva, yo? cualquier cosa, no sé". Comió casi sin hablar. Frenaba para decirnos "perdónenme, pero tengo más hambre que el Chavo del 8". Mi vieja se emocionó. Mi viejo siempre hacía estas cosas. Eso la movilizó. Lo recordó. Y así, Pablo almorzó como hacía años no lo hacía. Agradeció y se fue. Nuestro día cambió, o al menos nos sentíamos agradecidos por lo que teníamos. Por la suerte que tenemos. Nosotros te dimos un plato de comida, vos mucho más. ¡Buen provecho Pablo!

 
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